Los beneficios de los iones negativos

¿Por qué en unas ocasiones te sientes con más energía y en otras más cansado? ¿Por qué cuando caminas por la playa te sientes más relajado? ¿Por qué el aire acondicionado o la calefacción producen más cansancio o incluso una cierta irritabilidad? ¿Por qué las radiaciones del teléfono u otros aparatos electrónicos provocan agotamiento? ¿Por qué hay algunos síntomas que producen malestar y no se puede explicar la causa?

 

La respuesta a muchas de éstas situaciones se puede achacar al efecto de los iones en el cuerpo humano, diminutas partículas del aire cargadas con electricidad.

 

Hay estudios científicos que han demostrado que cuando el aire tiene una carga excesiva de iones positivos adquiere efectos contraproducentes para la salud, y el estado anímico de las personas, y que al contrario, cuando la cantidad de iones negativos aumenta, favorece el bienestar, el equilibrio, la relajación y el funcionamiento armónico de todos los sistemas de nuestro cuerpo. 

 

 

La calidad del aire según su carga eléctrica

 

La calidad del aire que respiramos influye en nuestra salud, y mucho tiene que ver con la carga eléctrica de éstas pequeñas partículas presentes en el aire. Pudiendo producir irritabilidad, dolores de cabeza, depresión, insomnio, enfermedades respiratorias y malestar en general. 

 

El aire está formado por átomos, los cuales tienen un núcleo o centro de protones, que son partículas de carga positiva, alrededor de los cuales giran electrones, que son partículas de carga negativa.

 

La naturaleza que siempre está en busca del equilibrio, intenta que exista la misma carga de protones y electrones, con el fin de que se equilibren mutuamente y así crear un ambiente estable, a lo cual llamamos estado fundamental del átomo. Los electrones que son muy ligeros se desplazan con facilidad y producen una ruptura del equilibrio, creando una molécula vagabunda que puede tener una carga positiva o negativa. Cuando un átomo neutro pierde electrones, que tienen carga negativa, queda cargado positivamente, convirtiéndose en un ión positivo. Si lo que ocurre es que el átomo neutro capta electrones adquiere carga negativa convirtiéndose en un ión negativo.

 

El aire siempre tiene una concentración de iones determinada, una carga electroestática muy pequeña, pero sin embargo, tremendamente importante en la vida de los seres vivos. Distintos experimentos llevados a cabo sobre vegetales y animales, sometidos a atmósferas sin electricidad estática, demostraron que las plantas no crecían e incluso algunos animales podían morir en un cierto tiempo. El equilibrio de la carga eléctrica del aire puede perderse a cause a de fenómenos atmosféricos naturales, debido a los efectos del uso de aparato eléctricos en nuestro hogar o bien en el centro de trabajo.

 

De ésta forma, cuando se aproxima un vendaval o una tormenta, el aire de las ciudades, los aparatos de aire acondicionado, la calefacción, el polvo etc… destruyen los iones negativos y hacen aumentar los positivos y esto provoca que la atmósfera se vuelva más asfixiante.

 

Sin embargo, la presencia de iones negativos en el aire despeja la mente, levanta el ánimo, produciendo una sensación de bienestar, tanto físico como psicológico. Para adquirir cargas negativas podemos obtenerlas del sol, de las olas del mar, de las corrientes de agua, de la lluvia, de los relámpagos. Y se ha comprobado que el aire fresco de las montañas y las costas contienen muchos iones negativos y por ello nos sentimos tan bien cuando estamos en éstos lugares.

La influencia de los vientos

La influencia de determinados vientos, provocan también una descompensación en las cargas eléctricas del aire. Se ha estudiado su influencia sobre la salud de las personas, comprobándose que una de cada cuatro se ve fuertemente afectada, así, es conocido el Foehn, viento seco del sur que sopla en los Alpes y que afecta a Suiza y al sur de Alemania, provocando muchas zonas de centro Europa que los cirujanos retrasen sus operaciones cuando las previsiones atmosféricas lo anuncian, ya que han comprobado sus efectos en los sistemas cardiovasculares y respiratorios.

 

También podemos mencionar lo que ocurre con el Mistral, que sopla en la costa azul. Winston Churchill, político inglés, elegía siempre las fechas de sus visitas a la costa francesa del mediterráneo, asegurándose antes de que el viento mistral no soplaría, para evitar sus efectos. 

 

Otro viento es el Chinook, que sopla en las montañas rocosas al oeste de los Estados Unidos y Canadá, dónde aparecen brotes de resfriados y problemas respiratorios en gran parte de la población, además de ansiedad y depresión. En el sur de California, el Santa Ana sopla seco y turbulento por las montañas costeras y se ha comprobado que cuando aparece aumentan los delitos, los brotes de violencia y los suicidios.

 

En oriente medio, algunos tribunales, incluyen incluso, cómo atenuante de un crimen, que el Sharav estuviera soplando. El Sirocco -en Italia- también barre una amplia zona dejando a su paso desequilibrios de toda índole. En Arizona, la mitología local india habla de gente sensible a la “enfermedad del viento” y muchas culturas sostiene que algunos seres humanos son auténticos baremos que se desequilibran en respuesta a los cambios atmosféricos. Hay personas hasta el punto tan sensibles a ellos que pueden percibir cuándo se van a producir, lo sienten en los huesos que va a llover, otros tienen dolores de cabeza, irritabilidad o estrés. Además a medida que uno se va haciendo mayor el cuerpo empieza a ser menos capaz de afrontar los cambios del medio ambiente.

 

Podemos observar también que cuando se acerca una tormenta eléctrica el aire está cargado con exceso de iones positivos  y los animales se muestran inquietos, los insectos se vuelven más agresivos, y en cambio cuando termina la tormenta el aire está fresco, limpio, vigorizante y contiene una carga de iones negativos que produce tranquilidad, alivio de tensiones y un aumento de energía. Tenemos ya muchas muestras y estudios que avalan que el efecto de los iones altera la química del cuerpo de los organismos vivos. 

Bienvenidos a Ioniverse Hispano,

 

En este espacio web queremos dar a conocer  los fabulosos efectos que producen los iones negativos en el organismo. A pesar de que pueda parecer contradictorio, realmente los iones negativos son muy beneficiosos para la salud, y rápidamente entenderéis el porqué.

 

Es un espacio dónde podréis tener información en videos, artículos y testimonios para poder compartir y dar a conocer una opción de mejora para el bienestar de las personas.

 

Somos un grupo de profesionales encaminados a ayudar a todos aquellos que realmente quieran encontrar un estado óptimo de bienestar. Es por ello que desde Ioniverse Hispano queremos dar la bienvenida y ayudar a que todas las personas realmente puedan tener acceso a este maravilloso campo de iones saludables.

Tu punto de equilibrio

¿Que nos dicen los genios?

"La energía cuántica se puede crear naturalmente, siempre ha existido en el universo"

Albert Einstein - 1921

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